Gilberto Paschoal investiga en las intersecciones entre cultura, tecnología y comunicación mediada. Su tesis “Computational Aesthetics in the Wild: Ontological Entanglements in Machine-Artifacts Interface Design”, indaga en la clasificación digital de archivos artísticos y en los matices que esta deja de lado sobre todo cuando son archivos de culturas ajenas al canon occidental. Tiene un máster en Política, Filosofía y Asuntos Públicos por la Università Degli Studi di Milano y una licenciatura en Comunicación Social por la ESPM, con cursos de posgrado en Economía de la Cultura y Gestión de las Tecnologías de la Información en la Fundação Getulio Vargas.
P. ¿Cuándo aparece tu interés por la clasificación archivística?
R. Mi interés por la clasificación archivística aparece a partir de una preocupación más amplia por los entornos digitales de las colecciones culturales. Comencé trabajando profesionalmente con archivos sonoros y gradualmente amplié mi actividad a otros medios y formatos. Ya en investigaciones anteriores trabajé sobre activos culturales en ambientes digitales, acceso, convergencia e interoperabilidad.
Con el tiempo, esa preocupación se desplazó hacia una pregunta más específica: cómo los archivos traducen imágenes, objetos y memorias en estructuras de datos? En la tesis, este interés se intensifica al observar que los métodos automatizados de clasificación, que se están utilizando a una escala cada vez mayor, no son neutros, que clasificar implica decidir qué cuenta como información, qué queda visible y qué formas de sentido son excluidas.
P. ¿Qué implican los mecanismos hegemónicos de clasificación de los archivos, especialmente de archivos artísticos?
R. Los mecanismos hegemónicos de clasificación tienden a convertir objetos complejos en unidades estables, nombrables y computables. Esto funciona bien para productos, para la mayoría de los objetos cotidianos. Sin embargo, en archivos artísticos, esto puede reducir la ambigüedad, la experiencia estética y la agencia de las imágenes a categorías predefinidas.
El problema no es solo técnico, sino epistemológico y político: el archivo organiza lo que puede ser visto, buscado y entendido. Sobre todo cuando se aplican a culturas no occidentales, estas estructuras pueden aplanar diferencias ontológicas y estéticas fundamentales. Por eso me interesa analizar cómo los sistemas de archivo producen sentido, pero también cómo pueden producir silencios o distorsiones.
P. ¿De qué manera participa la IA en la clasificación de estos?
R. La IA participa mediante técnicas de visión computacional, aprendizaje automático e indexación semántica de imágenes. En general, estos sistemas identifican formas, objetos, patrones visuales, similitudes y atributos, y luego los traducen en etiquetas o vectores, operando a partir de modelos entrenados, vocabularios disponibles y estructuras estadísticas.
En archivos digitales, esto permite trabajar con grandes volúmenes de imágenes que serían imposibles de clasificar manualmente, ampliando drásticamente las posibilidades de análisis. Pero la IA, al menos por ahora, no “comprende” las obras del mismo modo que un investigador, una comunidad o un curador.

P. ¿De qué manera los métodos de clasificación hegemónicos responden o priorizan ciertas ontologías culturales?
R. Los métodos hegemónicos suelen priorizar ontologías occidentales basadas en estabilidad, jerarquía, identidad y representación. Asumen que los objetos pueden describirse mediante propiedades fijas, relaciones ordenadas y categorías relativamente universales. Esto responde a una tradición que tiene una forma muy establecida de relacionarse con conceptos como naturaleza, cultura, sujeto, objeto, materia o espíritu. Sin embargo, en muchas cosmologías amerindias esas distinciones no funcionan del mismo modo, por ejemplo. Por eso, al clasificar artefactos rituales indígenas con modelos occidentales, el sistema puede imponer una ontología ajena al propio objeto.
P. Los métodos automatizados de clasificación son una realidad estandarizada en muchos archivos digitales, pero tienden a dejar de lado matices importantes. ¿Hay maneras de corregir sus sesgos?
R. Sí, pero no basta con “mejorar” técnicamente el algoritmo o ampliar el conjunto de datos. En general, los sistemas actuales contribuyen bien para la mayoría de los tipos de archivos, siempre que se utilicen las herramientas y metodologías adecuadas. Es necesario revisar las ontologías, los vocabularios, los metadatos y los criterios curatoriales que sostienen la clasificación.
Una vía es construir modelos semánticos expandidos con investigadores, curadores y representantes de la cultura de origen de los objetos. Otra es combinar análisis automatizado con interpretación contextual, revisión humana y documentación crítica de los errores. También es importante diseñar interfaces que muestren incertidumbre, pluralidad y conflicto, en lugar de presentar la clasificación como una verdad cerrada.
P. ¿Qué métodos de clasificación exploras en tu investigación?
R. Exploro vocabularios controlados, taxonomías museográficas, esquemas abiertos de metadatos y ontologías formales. Me interesan especialmente modelos como Dublin Core, schema.org, Wikidata, y estructuras vinculadas a la interoperabilidad. También analizo ontologías formales, como la Basic Formal Ontology, por su ambición de representar entidades y relaciones de una manera filosóficamente rigurosa. Además, estudio métodos de visión computacional y clasificación automática aplicados a imágenes de artefactos con el objetivo de comparar esos métodos y proponer una alternativa más sensible a la ambigüedad, la transformación y la tecnodiversidad.

P. En tu tesis, investigas tanto contenido visual como elementos de texto. ¿Qué métodos de investigación aplicas?
R. Aplico una combinación de revisión bibliográfica, análisis conceptual, comparación de modelos informacionales y experimentación técnica. En el plano visual, en este momento inicio un trabajo con un corpus de imágenes digitales de máscaras rituales producidas por pueblos indígenas de la Amazonía brasileña. En el plano textual, analizo metadatos, vocabularios, descripciones curatoriales y estructuras semánticas usadas por distintas instituciones. También comparo los resultados de sistemas automatizados con criterios filosóficos, antropológicos y estéticos. La investigación se completará con entrevistas, discusiones con investigadores y comunidades, y el desarrollo de un prototipo de interfaz.
P. Los proyectos que analizas tratan sobre cómo acceder a colecciones de arte de manera virtual, a cómo encontrar o relacionarse con ciertas obras… ¿Cuál es la importancia que haya colecciones accesibles fuera del espacio físico del museo?
R. El acceso virtual permite que las colecciones no dependan exclusivamente del espacio físico del museo, y esto amplía las posibilidades de investigación, educación, circulación pública y colaboración entre instituciones y comunidades. También permite activar archivos que, de otro modo, permanecerían invisibles o accesibles solo para públicos especializados. Sin embargo, el acceso digital no debe confundirse con una simple reproducción de imágenes en línea. La cuestión central es cómo diseñar entornos digitales que respeten los contextos culturales, estéticos y políticos de los objetos, y ofrezcan posibilidades que solo pueden existir en contextos digitales ricos en datos e información interconectada.
P. ¿Por qué decidiste realizar la tesis doctoral en BAU?
R. Decidí realizar la tesis en BAU porque el programa de Diseño y Comunicación permite articular teoría crítica, práctica proyectual e investigación interdisciplinar. Mi proyecto necesita precisamente ese cruce entre temas que incluyen diseño de información, filosofía de la tecnología, archivos digitales, antropología y estudios visuales. Además de la orientación generosa y precisa de Alejandra López Gabrielidis, BAU ofrece un contexto colectivo adecuado para pensar la tesis no solo como análisis teórico, sino también como una práctica dentro de discusiones contemporáneas sobre diseño, comunicación, política de los datos y producción de conocimiento en una comunidad de investigación.