Beatrice Citterio está elaborando una investigación doctoral sobre transformaciones territoriales derivadas de los Juevos Olímpicos de Invierno de Milano-Cortina 2026. Estudia el impacto tanto en la parte eco-social como en sus dimensiones imaginativas, a través de fotografías, trabajo de campo y workshops participatorios, entre muchas otras formas. Citterio está a 11 meses de terminar su tesis Archipelago: Visual Research and Activism Across Alpine-Urban Territories en la Universidad de Bolzano y ha realizado una estancia en la Unidad de Doctorado de BAU para investigar la candidatura de Pirineos-Barcelona 2030.
P. Tu investigación examina los procesos de resistencia en los Alpes frente a la candidatura de los Juegos Olímpicos de Invierno. ¿Cómo te interesas por el proceso de Pirineos-Barcelona 2030?
R. Me interesaba mucho por varias razones. Estoy basada en el Tirol del Sur, que es una provincia autónoma. Siempre me interesan los contextos autónomos y bilingües y la candidatura de Pirineos-Barcelona se adecuaba mucho en ese sentido. Los Pirineos también tienen similitudes geográficas con los Alpes, son la segunda gran cadena montañosa de la zona. Descubrí esto un poco a través de los Juegos Olímpicos de Invierno de Milán, mientras los estudiaba.
Me pareció interesante estudiar la candidatura de Pirineos-Barcelona 2030 porque quería saber cómo se frenó, ya que no salió adelante. En Milán tuvimos un gran movimiento social, pero no logramos detener la candidatura. Lo mismo pasó en Francia: tuvieron un enorme movimiento social y tampoco lograron detenerla. Cataluña fue el único lugar cercano a nosotros donde sí se paró.
P. ¿Qué especificidades encontraste estudiando los dos casos? ¿Algo que fuera muy diferente?
R. Geográficamente encontré algo muy similar: pensando el área como archipiélago, los lugares estaban también muy dispersos. Los documentos de candidatura hablaban de áreas muy distintas y aun así había mucha movilización que, aparte de los Juegos Olímpicos, ya estaba activa en el territorio, como la del Canal Roya. Y eso se asemeja mucho con otra movilización que tenemos en Italia. Creo que entendí bastante bien los patrones porque era algo que ya había visto y las similitudes eran más fuertes que las diferencias.
En cuanto al movimiento social, lo que encontré hablando con la gente implicada es que lograron crear un movimiento cohesionado, algo que nosotros no conseguimos. Y eso ocurrió antes de que la candidatura fuera siquiera propuesta al Comité Olímpico Internacional. Al final, ni siquiera se presentó.
Esa gran circulación de información, el intercambio de opiniones, debates, protestas, etc., ocurrió antes de la candidatura. Mientras que nosotros empezamos bastante después, reaccionando. Y, por supuesto, también tiene que ver con los patrones históricos y políticos de la región; es algo más amplio. Para nosotros, la base es Milán, que económica y políticamente es bastante diferente de Barcelona.
Pero fue muy interesante ver un intento y un movimiento exitoso, porque entonces te das cuenta de que las carencias que tuvimos en el movimiento italiano eran reales.

P. En tu investigación, observas el entorno de la región haciendo paralelismos con el mar y un conjunto de islas…
R. Lo que estoy analizando en mi investigación, son territorios olímpicos, pero como una lente para observar otros territorios. Y lo que ves en los Dolomitas, en el arco alpino y ahora también en los Pirineos, son lugares turísticos de alta montaña, muy estacionales, que se elevan como islas porque todo está hecho para alcanzarlos y hacer que funcionen. Pero las partes bajas quedan como en un océano de no se sabe muy bien qué.
Y, al mismo tiempo, las sedes olímpicas son islas en medio del norte de Italia. Todo está hecho para conectarlas entre sí. Pero lo que hay entre ellas y a su alrededor no resulta beneficioso; solo es beneficioso para esas pequeñas islas, y el resto no obtiene ningún beneficio.
Hay valles muy, muy largos que terminan en una zona turística estacional de alta montaña. Y esos valles bajos ni siquiera son tocados por las inversiones; solo los picos lo son. Y esto también se aplica a los lugares de agregación social, a los focos económicos y a la producción: la gente produce en las partes bajas y luego, cuando vende, siempre es en la cima.
P. ¿Qué métodos de investigación utilizas para observar y analizar estos casos?
R. Empecé solo con fotografía. Bueno, también con mucha investigación de escritorio. En cuanto inicié la investigación, comencé el trabajo de campo, que estaba pensado para tener conversaciones con la gente y una comprensión más profunda de lo que significaba todo eso. Porque con un evento como los JJOO puedes hacer toda la investigación histórica que quieras, pero no sabes cómo se aplica realmente al territorio.
Como el documento ya estaba aprobado y ya se sabía dónde se suponía que iban a celebrarse los Juegos, empecé a recorrer esos lugares y a mapear cada infraestructura que se iba a construir, modificar o reconstruir. Dos o tres años después, la institución hizo público un mapa, pero solo después de que muchas asociaciones lo exigieran, porque era absurdo tener unas 94 infraestructuras en proceso y no informar a nadie sobre el estado de las obras.
Fui allí con la cámara y empecé a desarrollar un proyecto de comunicación que empezó siendo muy pequeño y luego se volvió enorme. Los documentos eran públicos, simplemente no estaban cartografiados.
A veces las infraestructuras se desarrollaban en lugares con, quizá, 4.000 habitantes. Si inviertes tanto dinero en un sitio tan pequeño, hay un problema de escala. La escala es adecuada para el flujo de personas en temporada alta, pero no para quienes viven allí todo el año. Entonces quizá había un problema más profundo.
Además, había muchas cuestiones superpuestas: problemas económicos de temporada alta, economía basada en el beneficio y una producción agrícola completamente fuera del esquema.

P. ¿Cómo interactuabas con la comunidad de esos lugares?
R. Observaba estos lugares altamente turísticos a través de la lente de la cámara y compartía las imágenes en redes sociales y otras plataformas. Eso ayudó a dar forma a mi posición y a mi comprensión, porque mucha gente que vivía allí empezó a compartir información conmigo. Se creó una especie de colaboración.
El proyecto fotográfico se combinó con investigación etnográfica y con partes más estructuradas. El año pasado se produjo un primer apoyo editorial y este año un segundo, que fue publicado. Probablemente habrá uno cada año durante los próximos diez años. Veremos. Espero que no, pero probablemente sí. Y todo esto se presentó en muchos lugares para iniciar conversaciones.
P. Elementos visuales como herramientas de diálogo…
R. La fotografía era una herramienta para hacer que la gente discutiera y generar conversación. Eso me dio la posibilidad de publicar en blogs, periódicos y otros formatos, lo que permitió conversaciones muy amplias. Ahora ha llevado a una exposición en Milán con fotografías que estarán expuestas durante todos los Juegos Olímpicos. Creo que es una de las únicas exposiciones que genera conciencia sobre lo que significan los Juegos de 2026 en un área geográfica tan fragmentada.
Es una manera de que la investigación no quede aislada de la comunidad, sino que sirva para conversar y generar conciencia entre las personas que estarán implicadas…

P. ¿Cómo te ha influido la estancia en la Unidad de Doctorado de BAU?
R. Lo primero que noté es que el 70% o 75% de las referencias que recibí eran de autoras mujeres. En Italia, el 85% de mis referencias eran hombres. Me costaba muchísimo encontrar textos de mujeres que pudiera citar. Aquí son mayoría. Me hizo muy feliz verlo y ahora que vuelvo a Italia quiero integrar eso.
Creo que al principio lo más importante fue salir de Italia. Si haces una práctica hiperlocal, muy vertical sobre ciertos temas y también geográficamente, después de dos años te pierdes un poco. Sabes lo que haces, pero ya no ves tanto el panorama general. Esto me permitió recuperarlo, pero manteniéndome en los mismos temas.
P. Te ayuda a definir y ajustar tus métodos si puedes aplicarlos en distintos contextos.
R. Sí, y también ver si otras personas aplican los mismos métodos en otros lugares. Mi mayor referencia fue Camila Del Mármol académica en estudios sociales.
En Italia hay muchos proyectos visuales sobre estos temas, pero la parte académica no se mezcla tanto con la movilización; se centra más en desarrollo local y áreas de montaña, con otro enfoque. El gran artículo que escribió Camila Del Mármol une todo eso.
Es refrescante ver que es posible hacerlo, que no tienes que venir de un campo específico y que puedes combinar cosas de manera adecuada.
P. ¿Cómo pueden investigaciones académicas contribuir a afrontar retos sociales contemporáneos ?
R. Creo que el primer paso es dar forma a la opinión pública. No imponer algo, sino abrir la discusión. También pienso que los formatos editoriales y lo visual tienen un gran poder en la comunicación. Por eso lo apliqué. Para mí no tiene sentido desarrollar un proyecto académico dentro de la academia y no sacarlo fuera. Creo que afrontar las crisis puede beneficiarse mucho de sacar el mundo académico fuera de la facultad, abrirlo de alguna manera.
