En un momento histórico como este en el que la inteligencia artificial toca muchos aspectos de la vida cotidiana, hay que empezar a plantearse su poder y aplicación en un contexto profesional. El perfil del cineasta colombiano Jorge Caballero era el perfecto para que un nuevo proyecto académico como el Máster en IA aplicada a Cine, Storytelling y Producción Audiovisual pudiera salir adelante; un programa único en el estado que empezará su primera promoción en el curso académico del 2026-27. En una conversación con Caballero, hemos querido despejar las principales dudas que a cualquier futuro estudiante se le pudieran ocurrir antes de aplicar por unos estudios como estos que, aunque poco explorados en el entorno académico, suponen un avance en la formación audiovisual.
P. Como cineasta, ¿cuándo te diste cuenta de que debías aplicar la inteligencia artificial a tus obras?
R. No hubo un momento “eureka”, fue un proceso bastante orgánico. Vengo de un cine muy ligado al archivo, a la memoria, a cómo se construye un relato a partir de restos, huellas y datos. Cuando empecé a trabajar con grandes volúmenes de imágenes, documentos y registros -tanto en proyectos documentales como en instalaciones-, me di cuenta de que las herramientas tradicionales ya no eran suficientes para pensar ni para ver todo ese material.
La inteligencia artificial apareció primero como una herramienta de análisis, casi de lectura, para detectar patrones, relaciones, ausencias. Solo más tarde empezó a tener un peso formal y narrativo. En mi caso, la IA no llega como un efecto visual, sino como una manera distinta de mirar y de estructurar el pensamiento cinematográfico.
P. ¿Por qué debemos considerar esta tecnología en los nuevos productos audiovisuales a partir de ahora?
R. Quizás no es una cuestión de necesidad, sino más bien estilística o visual. No lo plantearía como una obligación ni como una moda. Nadie “debe” usar IA. Pero sí creo que ignorarla hoy es renunciar a entender el contexto tecnológico, político y cultural en el que se producen y circulan las imágenes.
La IA no es solo una herramienta visual; es una infraestructura que ya está mediando cómo se producen, se archivan, se recomiendan y se interpretan las imágenes. Desde ese punto de vista, incorporarla al audiovisual puede ser una decisión crítica, incluso ética. A veces será visible en la forma; otras veces, operará de manera invisible, en el montaje, en el análisis, en la relación con el archivo o con los datos. Su potencia no está solo en lo estético, sino en cómo reconfigura los procesos.

P. Teniendo en cuenta todo esto, hablemos del nuevo Máster del que eres coordinador. Estamos ante un programa bastante único en el país, ¿no?
R. Sí, es un programa claramente singular en el contexto estatal, y no solo por incorporar inteligencia artificial. Su especificidad radica en el enfoque: no enseñamos IA como una herramienta aislada ni como una moda tecnológica, sino como un nuevo marco cultural, productivo y epistemológico para el audiovisual.
El máster se sitúa en la intersección entre cine, investigación, tecnología y pensamiento crítico. Integra historia y teoría de la creatividad computacional, análisis fílmico avanzado y prácticas generativas contemporáneas, siempre con una atención muy concreta a cuestiones de ética, gobernanza, trazabilidad e impacto social.
En ese sentido, no es un máster técnico ni puramente artístico, es un programa que forma perfiles híbridos capaces de operar con criterio en un ecosistema audiovisual profundamente transformado por la automatización y los datos.
P. ¿Por qué una creadora o creador audiovisual interesada en la IA debería apuntarse a este máster? ¿Cuáles son sus puntos fuertes?
R. Porque ofrece algo que hoy es escaso: contexto, criterio y profundidad. No se trata de aprender a usar herramientas concretas que cambian constantemente, sino de entender cómo funcionan, qué implican y cómo integrarlas de manera responsable y creativa en un proyecto profesional.
El plan de estudios combina fundamentos teóricos sólidos con metodologías aplicadas: análisis computacional del cine, desarrollo de proyectos generativos, diseño de pipelines de producción y documentación rigurosa mediante protocolos de transparencia y metadatos.
El profesorado reúne cineastas, investigadores, teóricos y profesionales del sector tecnológico con una práctica activa y reconocida, y las colaboraciones con laboratorios, instituciones culturales y productoras permiten trabajar sobre casos reales y proyectos con proyección más allá del aula.
Es un máster pensado para creadoras y creadores que no quieren delegar decisiones críticas a la tecnología, sino dialogar con ella desde una posición informada y autónoma.

P. ¿Cómo crees que será la primera promoción del máster? ¿Qué expectativas tienes?
R. Espero una promoción diversa en perfiles y trayectorias, pero con un rasgo común: una fuerte inquietud crítica y una voluntad clara de explorar nuevas formas de creación audiovisual. Personas que vienen del cine, del arte, del diseño, de las humanidades o de ámbitos técnicos, y que entienden que la IA no es un atajo, sino un territorio complejo que exige responsabilidad y rigor.
Mi expectativa no es formar especialistas cerrados, sino profesionales con capacidad de análisis, decisión y liderazgo, capaces de evaluar tecnologías, diseñar procesos sostenibles y desarrollar proyectos sólidos en contextos cambiantes.
Si la primera promoción sale con una mirada propia, con proyectos bien fundamentados y con la capacidad de situarse críticamente en el nuevo ecosistema audiovisual, el máster habrá cumplido plenamente su objetivo.










