HAUS acoge la exposición de los proyectos de Sala d’Art Jove 2025

La muestra, titulada "Una mesa de tres patas", se inaugura el próximo jueves 11 de diciembre y destaca por una fuerte posición curatorial de generar un diálogo sobre la distribución de espacios artísticos para jóvenes en la ciudad condal

Sala d’Art Jove ha confiado en BAU y en su espacio galerístico de HAUS para traer la muestra de su convocatoria de este 2025 titulada Una mesa de tres patas, curada a cargo de Mana Pinto y Salva G. Ojeda. Cada año, el espacio vinculado a l’Agència Catalana de la Joventut de la Generalitat de Catalunya convoca los premios Art Jove Creació para artistas menores de 30 años con el objetivo de que produzcan su proyecto creativo, y la beca Art Jove Curadoria para menores de 35 años para la investigación y desarrollo de un proyecto curatorial. Este año, se han seleccionado 18 proyectos por un jurado independiente que formarán parte tanto de esta exposición como de las presentaciones y actividades públicas que se desarrollarán en su entorno. Estos proyectos han contado con sesiones de trabajo y de reflexión previa, así como del acompañamiento personalizado de diversos  profesionales del ámbito cultural. Todo este trabajo se ha basado en dinámicas de trabajo coral y participativo, destacando el valor social y pedagógico que estas implican.

La singularidad de que Sala d’Art Jove haya decidido venir a BAU tiene que ver con la búsqueda de una nueva sede para la entidad, cosa que ha dificultado que, en esta ocasión, dicha exposición tenga lugar en un espacio propio. De hecho, Javiera Cádiz Bedini y Eva Paià, miembros del equipo de Sala d’Art Jove, expresaban su gratitud por haber acordado esta sinergia con el centro tras darse esta particularidad, del cual destacan, especialmente, su tendencia a experimentar más allá de la educación en sí; una premisa que comulga directamente con sus valores: «Nuestro proyecto no es tanto una finalidad. La exposición en sí no es lo importante, sino que lo es, más bien, el proceso. Insistimos mucho en no priorizar el producto final tanto como el aprendizaje, las amistades, las colaboraciones que se puedan generar y, sobre todo, la profesionalización.»

Que la nueva ubicación de Sala d’Art Jove sea una incógnita por ahora ha supuesto, a su vez, una oportunidad para los comisarios de la exposición en el aspecto formal de lo que su trabajo representa, pues han encontrado en esta circunstancia la analogía perfecta a la situación en Barcelona con respecto a la falta de espacios destinados a la divulgación cultural y artística, pero también a la alternativa habitacional. En resumen, la exposición se torna una crítica constructiva a la distribución de la ciudad (o la falta de su conveniencia). «Sala d’Art Jove había perdido su espacio originario, entonces las reuniones se tuvieron que desplazar al bar. […] O sea, hemos cogido todas las resistencias y las hemos convertido en temas, hablando de cómo nos reunimos o cómo se hace cultura en otros sitios no institucionales», explicaba el artista y comisario Salva G. Ojeda durante el primer día de montaje.

No es solo una cuestión temática, sino que también los comisarios han tenido que trabajar bajo la premisa de que el espacio de HAUS no podía abarcar todas las obras que nacieron de la convocatoria. Para más inri, gran parte de estas piezas eran escultóricas. En esta línea, Mana Pinto, la otra cabeza pensante en la curadoría, explicaba cómo han hecho que esto no fuese una traba ni impedimento para el desarrollo del proyecto, sino que formara, más bien, parte del trasfondo que reside en su propuesta final: «Entendemos que no es lo ideal, pero al mismo tiempo creo que, encontrarle la vuelta un poco a las cosas cuando hay limitación, de repente como que surgen muchas posibilidades, hemos hecho que funcione. Y, también, otra cosa que nos interesa es dudar de cómo se montan las exposiciones: ¿por qué debe haber una cierta cantidad de espacio entre obras? Que cada quien tiene que tener como una zona delimitada, ¿no? Si esta obra está muy cerca de la mía, ¿qué pasa cuando esto sucede? ¿Esta tensión es buena, es mala? La tensión, creo que es bueno empezar a mirarla.» Se trata de entender la distribución de una muestra artística desde una perspectiva poco explorada en el campo; el horror vacui como diálogo experiencial: «Si el espacio no da, pues hablamos de que el espacio no da», añadía Ojeda, quien también referenciaba a la cuarta pata que le falta a la mesa que titula esta exposición.

Una mesa de tres patas se inaugura el próximo jueves 11 de diciembre y podrá visitarse hasta el jueves 5 de febrero del 2026.

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